La Ciudad Nueva y Vyšehrad
LA CIUDAD NUEVA (NOVÉ MĚSTO) Y VYŠEHRAD
La Ciudad Nueva fue fundada por Carlos IV en el aĖo 1348, sin embargo, muchas de sus partes se habían comenzado a poblar ya a partir siglo X, por ej. Poříčí, Chudobice, Opatovice, Rybníček, Zderaz, Podskalí y Psáře. En contra de la cosmopolita, universitaria y comercial Ciudad Vieja, la Ciudad Nueva fue poblada principalmente por citadinos checos, la mayoría de ellos artesanos. Incluso, parte de los talleres artesanales se trasladaron de la Ciudad Vieja a la Ciudad Nueva, a fin de no afectar su entorno lujoso. La Ciudad Nueva, rodeada de las murallas de Carlos IV ocupaba una extensión de 360 h. En ciertos lugares, tenía calles de hasta 27 metros de ancho que resultaron satisfacer el transporte hasta la segunda mitad del siglo XX y poner orden a la población caóticamente dispersa hasta nuestros días.
Por el norte, el nuevo poblado se enlazaba con la vieja colonia de mercaderes alemanes en los alrededores de la iglesia de San Pedro, de estilo románico y del siglo XII, la cual fue remodelada con estilo gótico en los siglos XIV y XV y a la cual se le aĖadió un campanario renacentista. La colonia de “San Pedro” antiguamente se llamaba Poříčí ( La Cuenca) y de ahí proviene el nombre que se le dio a la arteria principal de la localidad – Na Poříčí (En la Cuenca). En la actualidad, está animada por ej. por el edificio del Banco Legionario (Legiobanka), de estilo cubista y obra de Jos. Gočár (1921-23). Aquí Ud. puede encontrar también la tienda Brouk a Babka (El escarabajo y el abejorro), funcionalista, de finales de los aĖos 30 del siglo XX (más tarde nombrada Bílá labuť [El Cisne Blanco]). Tras el derrumbamiento de las murallas, en los aĖos 80 del siglo XVIII, se construyó una avenida representativa, circular (compuesta de tres partes: la actual avenida Revoluční, Na Příkopech y Národní) que enlaza la Plaza de la República (náměstí Republiky) con la calle “Na Poříčí”. La dominante de la Plaza de la República no es solamente la Casa Municipal y la Torre de la Pólvora, sino también la Casa de los Hybern – el edificio de estilo imperial de la aduana que recibió este nombre por el monasterio de los franciscanos irlandeses en este lugar.
El punto dominante de la Avenida Nacional (Národní třída) y de la ribera, es el glorioso Teatro Nacional (Národní divadlo). El mismo fue construido con las colectas de los generosos mecenas y de personas humildes. El edificio fue creado por Jos. Zítek y remodelado por Jos. Schulz tras el incendio del aĖo 1881. En su decoración participaron principalmente artistas de la nueva generación de aquel entonces, la cual recibió también el nombre de Teatro Nacional. Entre los escultores más destacados se encontraba, sin lugar a dudas, el escultor J. V. Myslbek, el pintor M. Aleš, V. Brožík y V. Hynais. El estilo neorrenacentista fue transformándose paulatinamente en secesionista. Desde un principio, el Teatro Nacional se levantó como expresión de la representación nacional. Vista desde el Teatro Nacional, enfrente de la ribera de la Isla Eslava, queda la Torre de Agua (Vodárenská věž), de finales del siglo XV, la cual fue unida al edificio moderno de la Unión de Artistas Mánes. Esta unión sui géneris, de estilo gótico flamígero y funcionalista, fue realizada por Ot. Novotný (1927-30). Más adelante, siguiendo por la ribera y en contra de la corriente del Vltava, se construyó recientemente (1990-96) la admirable Casa Danzarina (Tančící dům) con la cual Vlado Milunić y Fr. O. Gehry trajeron a Praga los aires de la cultura arquitectónica y creadora de la época contemporánea.
En la actualidad, esta avenida es una vía de enlace muy concurrida, sin embargo, las vías originalmente tenían otro sentido. Hasta el momento ha seguido siendo una calle muy animada. Del barrio de Pedro salía el camino principal que conducía a la recién construida iglesia parroquial de San Enrique (kostel sv. Jindřicha). Esta nave de tres alas, digna de ser vista y típica para la época de Carlos IV, fue en parte retocada nuevamente al estilo gótico en el siglo XIX. La iglesia parroquial le dio nombre a la calle “Jindřišská”, la cual desemboca en el Mercado de caballos y que se llama Plaza de Wenceslao (Václavské náměstí) desde el aĖo 1848. La Plaza de Wenceslao se convirtió en el centro principal de la Praga moderna en la segunda mitad del siglo XIX. Sus grandes extensiones, de la época medieval (abarca un área de 41 400 m2) son totalmente idóneas incluso en la actualidad. Las casas de exposición y el palacio de la Plaza de Wenceslao pueden mostrar la evolución de nuestra arquitectura contemporánea. Su dominante principal es el edificio del Museo Nacional (Národní muzeum). Construido entre los aĖos 1885-90 por Josef Schulz y su decoración escultórica (con alegorías a Bohemia y a los ríos checos en la rampa de entrada) es obra de Antonín Wagner. Desde sus inicios este edificio, renacentista y el más típico de Praga, no solamente debía funcionar como museo, sino también como centro de las ciencias checas y de las representaciones de las ambiciones políticas y culturales de la sociedad checa. Los lujosos interiores no guardaban exclusivamente valiosas colecciones, sino también un Panteón – sala dedicada a la memoria de célebres personalidades de nuestro país. En la zona que queda frente al Museo Nacional, es decir en la parte alta de la Plaza de Wenceslao, fue levantada la estatua ecuestre del príncipe San Wenceslao, entre los aĖos 1912-1924. Ya desde el aĖo 1680 aquí se erigía la estatua barroca de su antecesor, la cual se encuentra actualmente en el Lapidario. El actual conjunto escultórico fue creado por el fundador de la escultura moderna checa, J. V. Myslbek. El principal protector y soberano imperecedero de nuestro país está acompaĖado de los patrones checos: Santa Ludmila, San Procopio, Santa Inés checa y San Adalberto. Los praguenses suelen reunirse debajo de este monumento. El monumento a San Wenceslao es una especie de imán, ya bien cuando se trata de una cita amorosa o una manifestación política. Incluso nuestra historia más reciente escribió sus páginas aquí. Precisamente a este sitio se dirigían todas las manifestaciones importantes contra el comunismo.
De la Plaza de Wenceslao nos dirigimos a la calle “Vodičkova” para salir directamente al Mercado de ganado (Dobytčí trh), actualmente la Plaza de Carlos (Karlovo náměstí), el segundo centro en importancia de la Ciudad Nueva. Carlos IV la fundó como centro principal de la nueva Praga. A ello se debe la asombrosa extensión que tiene, de 80 500 m2, motivo por el cual fue ubicado aquí Ayuntamiento de la Ciudad Nueva (Novoměstská radnice) que se mantuvo funcionando como tal hasta el aĖo 1784. El edificio del ayuntamiento fue levantado entre los aĖos 1377-1418 y la torre de la esquina en 1452-1456. Los muros del lugar fueron testigos de la primera defenestración checa (1419), que trajo todo un mar de guerras husitas. Más o menos en el centro del extremo este de la plaza podemos encontrar un monumental templo barroco, el Templo de San Ignacio (chrám sv. Ignáce), terminado por Carl Lurag en 1670. Más adelante, en la esquina de la calle “Štěpánská” y la calle “Na Rybníčku”, está la rotonda de San Longino, de estilo románico y del siglo XI, antigua iglesia parroquial de la colonia Rybníček.
Al sur de la Plaza de Carlos, se abren paso numerosos monumentos históricos, dignos de ser vistos en la Ciudad Nueva. El Monasterio emausiano (Emauzský klášter), fundado en el aĖo 1347, es la única construcción moderna (1372) que fue terminada durante la vida de Carlos IV, quien se esmeró sobremanera en su decoración. La preciosa nave de tres alas de la iglesia del monasterio está enriquecida con un ciclo excepcional de frescos, situados en el claustro. Es el conjunto de frescos medievales más grande que se conserva en buen estado, con excepción de Italia. El monasterio fue destruido durante un bombardeo a finales de la Segunda Guerra Mundial y por eso hubo que hacerle un nuevo techo, cuyo mérito se le debe a F. M. Černý (1967). La osada construcción volvió a ser la dominante de esta parte del malecón. En la zona de Karlov se levanta el atractivo templo de los agustinos y canonizadores, de ocho alas, consagrado a la Virgen María y Carlos Magno. Carlos IV quiso de esta manera recordar la capilla “Cášská” de Carlos Magno ya que se consideraba su precursor. Sin embargo, la cúpula actual es renacentista (1575). Su inmensa bóveda en estrella pertenece por entero a épocas antiguas. El historicismo del estilo gótico y el historicismo renacentista se encontraban bajo un mismo techo. ni sabremos quién fue el autor. Petr Parléř o Carlos IV, ņo tal vez los dos de conjunto? Además de la excepcional estructura de las partes de la ciudad refundadas, no deja de ser interesante, incluso, la forma de enlazar a esta estructura nueva con la antigua barriada del lugar.
Vyšehrad, la residencia fabulosa de los príncipes Premislitas data del siglo X. En verdad, es más joven que el Castillo de Praga, pero eso no le resta importancia. Su mayor resplandor lo alcanzó en la segunda mitad del siglo XI. En esta época el rey Vratislav II pasaba temporadas aquí y fue él quien fundó la iglesia colegial de San Pedro y San Pablo. Su aspecto actual se debe a la regotización del siglo XIX. Cerquita del lugar, se levanta un verdadero monumento a Vratislav II- la rotonda de San Martín. Se trata de la rotonda praguense más antigua que se conserva hasta el momento. Tras la muerte Vratislav II, “Vyšehrad” se transformó principalmente en una fortaleza seĖorial en las alturas de Praga y así se mantuvo durante 800 aĖos. Ya en tiempos atrás, en el siglo XIV, Carlos IV le había dado realce a Vyšehrad, ya que lo había incorporado en las ordenanzas de coronación. De aquí salía el soberano para hacer una peregrinación ceremonial y simbólica por la ciudad y después era que podía ser coronado en la catedral con la corona de San Wenceslao para el rey checo. En 1866 Vyšehrad hasta dejó de funcionar como fortaleza y el cementerio de Vyšehrad comenzó a extenderse hasta que llegó a convertirse en el cementerio Slavín, el cual fue reorganizado, desde el punto de vista de su arquitectura, por Antonín Wiehl entre los aĖos 1890-1902. Así surgió el famoso cementerio y también monumento histórico donde descansan los restos de célebres personalidades de nuestro país, como por ej. los escritores J. Zeyer, J. Vrchlický, K. Čapek, los pintores A. Mucha, V. Špála, los escultores J. V. Myslbek y L. Šaloun, los arquitectos Jos. Gočár o K. Hilbert, el compositor Ant. Dvořák y la cantante E. Destinnová, así como el político F. L. Rieger y otros más. En medio de las ruinas del palacio real, tuvieron su origen los Parques de Vyšehrad (Vyšehradské sady). Aún se pueden ver restos del palacio gótico de Luxemburgo. Pasado el aĖo 1947 aquí se colocó un conjunto escultórico del Puente del Palacio, de Myslbek. Alegóricamente está adornado con figuras mitológicas de nuestro pasado: Lumír y Píseň (1888), Přemysl y Libuše (1889), Ctirad y Šárka (1895), Záboj y Slavoj (1892).
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